dimecres, 27 de març de 2013


Batalla por los restos de Ricardo III

El Gobierno británico decidió que el esqueleto fuera enterrado en Leicester

15 descendientes amenazan un recurso y piden que el rey sea trasladado a York

El esqueleto completo de Ricardo III. / UNIVERSITY OF LEICESTER (AP)
Acabe como acabe esta disputa, Ricardo III saldrá ganando. Porque para un rey que estaba enterrado debajo de un aparcamiento en Leicester–hasta que los investigadores de la universidad de la ciudad hallaran su esqueleto el pasado septiembre- cualquier otra sepultura será más digna. Ya sea en la catedral de la propia Leicester, como estableció el equipo de arqueólogos que le encontró, de acuerdo con el ministerio de Justicia británico, o en York, de donde procedía la familia del soberano, y donde una quincena de descendientes de Ricardo III reclaman que sean llevados sus restos. Hasta el punto de que están dispuestos a recurrir la decisión del ministerio ante los tribunales.
La alianza Plantageneta, como se han bautizado los tatata(etc.)ranietos del rey, que falleció en 1485, defiende que debió ser consultada a la hora de debatir dónde había de ser el segundo entierro de Ricardo III. En concreto, se apoya en el artículo 8 del Convenio Europeo de los derechos humanos, que sostiene que “toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio y de su correspondencia” y que “no podrá haber injerencia de la autoridad pública en el ejercicio de este derecho”, a no ser que la ley lo justifique.
El abogado de los descendientes, Matthew Howarth, declaró a la BBC que ya han avisado oficialmente, por escrito, tanto al ministerio como a la universidad de Leicester de que van a presentar una reclamación contra la decisión. “Esto nos permitirá obtener más información sobre el asunto. Vamos a recurrir lo antes posible, seguramente en las próximas semanas”, añadió Howarth.
Además de la romántica nostalgia familiar, la pelea esconde un aspecto más material: el turismo. Sobra decir que la ciudad de York estaría más que encantada de recibir los restos del soberano. Y el río de visitantes que vendría con ellos. Porque, desde que en agosto de 2012 un equipo de arqueólogos liderados por Richard Buckley fue a buscar el esqueleto del rey debajo de un aparcamiento de Leicester y, en efecto, se encontró con varios huesos, el caso capturó la atención de todo Reino Unido.
Tras largos análisis forenses, datación por radiocarbono y comparación del ADN con el de Michael Ibsen, supuesto descendiente de Anna de York, hermana del soberano, la universidad de Leicester anunció el pasado 4 de febrero que sí, ese esqueleto pertenecía a uno de los soberanos más conocidos de la historia de Inglaterra. Ricardo III reinó solo dos años, entre 1483 y 1485, pero se esmeró en dejar una huella imborrable: encerró en una torre y asesinó a sus dos sobrinos, legítimos herederos al trono, combatió en la gran batalla de Bosworth contra Enrique VII y la familia rival de los Lancaster, falleció en ella siendo así el último soberano de los York y el punto final de la Guerra de las Dos Rosas, y protagonizó una de las tragedias más famosas de William Shakespeare.
Otra batalla más la protagoniza ahora también en la Red. Dos peticionesonline se enfrentan en la misma página web, que permite enviar reclamaciones directamente al Gobierno británico, pidiendo respectivamente que Ricardo III “permanezca en Leicester” y que sea“reenterrado en la catedral de York”. La primera suma casi 8.000 firmas, mientras que la segunda va por las 26.000. Aquí, por lo menos, parece haber un ganador.

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